El blanco y negro también puede ser muy de pueblo y muy de toda la vida.
Esta pequeña panera de inspiración alpujarreña recupera las rayas tradicionales en una combinación sencilla y fácil de mezclar con cualquier vajilla. Perfecta para servir pan, picos, frutos secos o pequeños aperitivos.
Un básico para la mesa que pega con absolutamente todo.






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