Este mantel es puro sol. El toque de alegría que transforma cualquier mesa en un planazo. Con su color cálido y su textura en espiga, da gusto verlo y tocarlo.
Perfecto para esos días que se alargan sin prisa, para desayunos lentos o comidas con gente que te cae bien. Una forma sencilla (y bonita) de ponerle luz a tu mesa.






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